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Trabajé en una “clínica” de abortos, era 100% pro aborto, Pero dos mujeres me abrieron los ojos

Sección hispana de  Vida Humana Internacional

Jewels Green

 Durante gran parte de mi vida, estaba tan completamente arraigada en la cosmovisión pro aborto, que asfixiaba cualquier conversación que me invitara a examinar o cuestionar mi posición.

Incluso en mi propia vida, después de haber sido presionada a llevar a cabo un aborto a la edad de 17 años y sobrevivir subsecuentemente un intento de suicidio, permanecí siendo vehementemente una total defensora del aborto.

Incluso durante cinco años, trabajé en una “clínica” donde se llevaban a cabo abortos. Fui a la universidad, a la escuela de posgrado, tuve un matrimonio, di a luz a tres bebés – sin embargo, nada de esto influyó en mí para cambiar mi visión miope sobre el “derecho de una mujer de poder elegir” el aborto.

Hace ya cuatro noviembres que todo comenzó a cambiar.

Durante un foro en línea con un grupo de mujeres en el cual se dialogaba sobre el aborto y los vientres o úteros de alquiler o, madres empréstito, me familiaricé, a través de uno de los grupos de apoyo sobre partos naturales que se encontraban participando en este mismo foro, sobre el tema de la fertilización in-vitro que en ese momento traían a la luz. Ahí fue cuando me aferré con más vehemencia a los estándares sobre los “derechos” pro aborto, teorizando que un “montón de células” no podían tener tanta dignidad y merecer nuestro respeto y protección, como las de una mujer adulta.

En ese momento quedé desconcertada (pero al mismo tiempo intrigada) al escuchar dos voces que hablaban clara, consistente y compasivamente (contra la corriente de una docena de opositores), que servían de apoyo al derecho que tenían estos microscópicos seres humanos a vivir hasta su madurez.

En las conversaciones posteriores, ni Lindsey ni Lauren, nunca censuraron, menospreciaron, o vetaron a aquellos de nosotros que no estábamos de acuerdo con ellas – sin embargo, tampoco se dieron por vencidas. La inquebrantable convicción y elocuente defensa del valor de toda vida humana, hizo una grieta en la armadura que yo misma de forma cuidadosa construí durante décadas. ¿Qué era la vida sino solamente una continuación desde la concepción hasta la muerte? ¿Acaso no fui yo también una colección de células diminutas? Y finalmente de una forma totalmente diferente comencé a pensar en estos hechos de la vida.

A medida que el foro se fue ampliando en sus discusiones sobre temas como los vientres de alquiler, me estaba preparando para un examen interior más profundo de mi posición – largamente sostenida, nunca antes cuestionada – y lentamente comencé a considerar que un niño en el vientre podría ser, de hecho, un ser humano.

Fue entonces cuando me enteré de una mujer que había alquilado su útero a quien le habían pagado la totalidad del precio fijado en el contrato, después de que los padres biológicos al enterarse del diagnóstico de un examen intrauterino que le habían llevado a cabo a ella, de que el bebe venía con síndrome de Down, estos en su disgusto le pidieron a ella que abortara. Fue aquí cuando la grieta en la armadura se convirtió en un abismo y la verdad inexorablemente se aclaraba: el aborto es un error.

El aborto mata una vida, acaba con un miembro de la familia humana en crecimiento. Y para citar a los grupos de feministas pro vida, las mujeres merecen algo mejor que el aborto.

Solo mirando hacia atrás es que puedo ver mi ceguera; mi ignorancia deliberada, mi bloqueo de la verdadera introspección, mi testarudez. Nunca habrá palabras suficientes para agradecer a Lindsey y, a Lauren por su firme testimonio sobre la santidad de la vida. Estas dos notables mujeres (sin ellas saberlo en ese momento), me condujeron hacia un camino de descubrimiento que culminó en mi aceptación incondicional del derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural y de una vida dedicada a promover la causa de la VIDA.

Gracias, Lindsey

 

Gracias, Lauren

 

Reimpreso en LifeSiteNews.com con permiso de Secular Prolife.

 

Traducido por Martha Valencia, voluntaria de Vida Humana Internacional.

 

Este artículo fue publicado por Vida Humana Internacional en su boletín electrónico “El Artículo del Día”, el 31 de diciembre de 2014.Vida Humana Internacional, www.vidahumana.org, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., 305-260-0525, Miami, Florida, USA.

 

Fuente:Jewels Green,“I worked at an abortion clinic. I was 100% pro-choice. Then two women opened my eyes”.LifeSiteNews.com, 9 de diciembre de 2014,https://www.lifesitenews.com/opinion/i-worked-at-an-abortion-clinic.-i-was-100-pro-choice.-then-two-women-opened?utm_source=LifeSiteNews.com+Daily+Newsletter&utm_campaign=ee3b4e416c-LifeSiteNews_com_US_Headlines_06_19_2013&utm_medium=email&utm_term=0_0caba610ac-ee3b4e416c-326205922.

Alianza con Dios por la Vida.  www.quierovivir.info

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